La Energía Reactiva

La energía reactiva se produce en instalaciones eléctricas con fluorescentes, maquinaria industrial o edificios con  ascensor donde se necesita de un transformador o motor para el funcionamiento de ciertos dispositivos eléctricos.

Mayormente la podemos encontrar en grandes industrias, y menos comúnmente en puntos de suministro de nuestros hogares. Su medición es en kVArh (kilo voltio-amperio reactivo hora) y se carga a la red eléctrica generando interferencias y efectos perjudiciales

Este tipo de energía también se conoce como “energía fantasma” y sus puntos de suministro se someten a una sanción económica por parte de la distribuidora eléctrica de su zona. 

Tanto la energía activa como reactiva, se encuentran en el circuito eléctrico. La primera es útil, pero la segunda no, ya que no se consume y sólo obstaculiza el correcto funcionamiento de la instalación eléctrica. 

Debemos saber que es posible calcular la energía reactiva gracias al factor de potencia. Mide la eficiencia del consumo eléctrico realizado, obteniendo la cantidad de energía reactiva sobre la activa.

Dicho factor de potencia es el ratio de energía activa respecto a la energía aparente (la suma de energía activa y reactiva), midiendo el total de energía activa consumida sobre la energía reactiva. 

Con el resultado del factor de potencia obtenemos el porcentaje de energía reactiva y su consecuente penalización económica que el cliente ha de abonar por sobrepasar los límites de este tipo de energía. 

La factura de la energía reactiva se obtiene en cada recibo de luz cuando supera la cantidad establecida por la red de distribución eléctrica. Encontraremos el importe a abonar por el exceso de energía reactiva en el término de consumo de la factura

Es posible reducir la energía reactiva y evitar las correspondientes penalizaciones económicas de la distribuidora. Disponemos de elementos que controlan y limitan la generación de este tipo de energía. 

Es aconsejable contar previamente con un asesoramiento profesional debido a la importante inversión inicial, en la que se estima rentabilizar alrededor de los dos años. Para reducir la generación de esta energía contamos con las baterías de condensadores, que se conectan en el cuadro general de la instalación eléctrica obteniendo hasta un reducción del 100%.