La Energía Activa

La energía activa es la electricidad que hace funcionar todos los aparatos conectados a nuestra red eléctrica. Produce luz al atravesar el filamento de un foco, provee de la fuerza para mover motores o calienta las resistencias de un horno. Los receptores están formados por resistencias puras (aparatos de calefacción, lámparas incandescentes, etc.) y consumen, en exclusiva, este tipo de energía. La energía activa se transforma en luz, calor y movimiento al ingresar en una instalación por los conductores de electricidad. 

Esta energía viaja por el cableado y llega directo a nuestras tomas de corriente. Se mide en kWh (kilovatios hora), y es la que todo cliente por más grande o menor que sea, está acostumbrado a ver en su factura. El lenguaje que se usa al referirse a esta medida es muy popular, por ejemplo decimos, “Nuestro consumo del mes pasado fue de trescientos kilovatios hora''. También es conocida como “energía útil”.

Si quisiéramos saber el consumo de energía (E), sabiendo que en la placa de un motor es de una potencia de 5 kW (P), manteniendo el motor funcionando 10 horas seguidas (t), sería:

E = P x t = 5 kW x 10h = 50 kWh

Para almacenar este tipo de energía, antes que nada debemos saber que la energía se divide en energía potencial (gravitacional, química, elástica) o energía cinética (energía que posee debido a su movimiento). Algunos sistemas mecánicos almacenan energía o la consumen lentamente (como un  reloj mecánico que almacena la energía para ir consumiéndose por vía de un regulador). Algunos métodos de almacenamiento son las baterías y pilas, condensadores o almacenamiento energético magnético, almacenamiento potencial y almacenamiento térmico. 

Cuando pensamos en que un motor tiene una potencia de 750 vatios, que una lámpara halógena dispone de 50 vatios o un radiador eléctrico de 1500 vatios, realmente estamos hablando de potencia activa de esos receptores, en otras palabras, de la capacidad de transformar la energía eléctrica que les suministramos, en energía mecánica, lumínica y calorífica. De tal modo, la energía activa necesita de la energía eléctrica para cumplir su objetivo, y la energía eléctrica necesita a la energía activa, porque ambas se complementan.